Ante la inquietud generada por el anuncio de la inminente vuelta a las aulas de los trabajadores de Educación Infantil, la Federación de Empleados de los Servicios Públicos de UGT vuelve a insistir en que los criterios de salud pública de sus trabajadores, de alumnos y familias hacen inviable la vuelta a las aulas antes de septiembre. 

Por otro lado, el carácter educativo de la etapa 0-6 contrasta con la idea asistencial que se le pretende dar a la Educación infantil desde distintas Administraciones públicas al proponer anticipar la vuelta a las aulas en dicha etapa bajo el argumento de la conciliación.

FeSP-UGT seguirá defendiendo que únicamente se reanude la actividad en la Educación Infantil (independientemente del tipo de escuela infantil de que se trate o de si está integrada en un colegio con otras etapas educativas) cuando se puedan realizar pruebas diagnósticas PCR a todos los trabajadores, cuando se garanticen contactos seguros para el profesorado y alumnado y cuando haya una desinfección previa y periódica de limpieza general del centro, tanto en el aula como en el resto de instalaciones.

Al mismo tiempo, el sindicato considera que se debe garantizar una adecuada disponibilidad de desinfectantes de uso rápido y enseres individualizados, EPIS para los trabajadores y alumnos, así como el establecimiento de protocolos de actuación con medidas concretas para eliminación de residuos. Como todo indica que de momento no se pueden garantizar las condiciones adecuadas para el inicio de la actividad presencial por parte de los trabajadores de la Educación Infantil, FeSP-UGT propone iniciar la actividad en Educación Infantil en septiembre, al igual que el resto de etapas educativas.

Por ello, FeSP-UGT exige que las medidas de desescalada que se propongan para todos los trabajadores de la enseñanza, especialmente en el ámbito de la Educación Infantil, sean negociadas directamente con las organizaciones sindicales como legítimos representantes de los trabajadores. Lo que para FeSP-UGT en ningún caso será negociable es la salud de los profesionales del sector.

Tampoco es aceptable la permisividad de quienes aceptan la presunta “libertad de elección” por parte de las familias en su petición para abrir las escuelas infantiles. Si se aceptase esa libertad de elección como criterio para reivindicar una apertura (por encima incluso de los criterios estrictamente sanitarios, educativos y laborales, para las trabajadoras y trabajadores del sector) se abocaría al sector de la Educación Infantil a la mera asistencia y servicio para la conciliación.

FeSP-UGT exige que se saque a los trabajadores de la Educación Infantil de la carrera por ver qué Administración desescala antes y qué tipo de Educación Infantil (pública, gestión indirecta, privada, integrada en un colegio…) lo hace más deprisa.

Parece obvia la dificultad que supone garantizar el distanciamiento social en la Educación Infantil. Los fuertes vínculos afectivos en la Educación Infantil, la propia necesidad del período de adaptación tras más de dos meses de confinamiento, el necesario contacto físico y la lógica exposición de los profesionales a los fluidos inherentes a un aula de Infantil, especialmente en el 0-3, sitúan al profesorado y posteriormente a sus familias en situación de extrema vulnerabilidad.

Los trabajadores del sector han hecho de la Educación Infantil una etapa necesaria en el desarrollo evolutivo, cognitivo y social de los alumnos del 0-6 y durante la pandemia sanitaria de la covid-19 se ha puesto de manifiesto con el teletrabajo, acompañamiento y orientación a las familias para mantener unos vínculos necesarios. Asimismo, nadie pone en cuestión la gran dotación de recursos individuales por parte del profesorado y colectivos por parte de las propias escuelas infantiles y colegios con la educación infantil integrada. La ejemplaridad de los trabajadores del sector ha ido mucho más allá de una planificación y programaciones específicas del currículum escolar durante el confinamiento de los alumnos. Donde se ha podido gestionar el teletrabajo se han invertido numerosas horas de trabajo gestionando actividades, talleres, canciones, trabajando la motricidad, cuentos e innumerables acciones más como para que, sin establecer los criterios sanitarios necesarios ni haber garantizado una formación previa en materia preventiva, se devuelva al profesorado de Educación Infantil a las aulas.

FeSP-UGT insiste en que las medidas que se tomen en la desescalada en cualquier ámbito educativo han de ser negociadas con las organizaciones sindicales del sector.